El peso de lo vacío— Cuento corto sobre la paternidad y el sacrificio
Caminando cuesta arriba con la mochila llena de regalos por entregar, tenía un solo objetivo: ver sonreír a las dos personas que le importaban más que su propia vida. No tenía más felicidad en los bolsillos; se gastó todo lo que sus fuerzas le habían dado en dos trozos de madera en forma de juguetes. Pensaba que bastarían para alegrarlos, y así fue. Pasó horas jugando con ambos, con la dicha de quien sabe que ha dado todo lo que tenía. Dijo «buenas noches» con la sonrisa que lo caracterizaba al ver a esas dos personas que llenaban su corazón con un inmenso amor. Salió con el corazón hinchado, los latidos fuertes y los ojos llenos de las sonrisas de los dos niños. Bajó al paso de alguien que no se quiere ir, con la mirada puesta en el camino que le tocaba recorrer: no era muy largo, pero sí lo suficientemente profundo como para sentirse eterno. Los primeros pasos fueron fáciles de dar; los siguientes, más pesados. Dejaba atrás algo que no podía irse con él, ni él quedarse para dis...
